
Nos cogíamos de la mano sin darnos cuenta,
pero sabíamos que no teníamos nada serio.
Nos acariciábamos viendo la tele,
pero eso no quería decir nada.
Nos hacíamos cosquillas en la espalda durante horas,
pero eso no es nada.
Nos besábamos cada vez que podíamos,
pero no queríamos una relación.
Nos abrazábamos mientras veíamos las luces de navidad,
pero....
...pero... paso lo que ninguno de los dos queríamos... y decidimos dejarnos llevar. El sentimiento era recíproco y los dos disfrutamos esos dos últimos días al máximo, no pusimos límites y dejamos que nuestros sentimientos y corazones decidieran, recuerdo cuando te metistes en pleno jardín a cortarme una rosa... aquí la tengo seca...

Un sentimiento hacia ti empezó a crecer profundamente dentro de mi, sentía toda esa complicidad, confianza y amistad de antes, pero a eso se sumaba un sentimiento de dependencia y cariño hacia ti. Iba siendo más esas ganas por besarte, esas ganas por poseerte, esas ganas por abrazarte, esas ganas por darte un cachete... notaba que todo crecía... y ya no me asustaba ni lo reprimía.
Pero... los días pasaron y tu ida fue una realidad, te acompañe al autobús pensando que nos volveríamos a ver pronto y que todo pasaría rápido, que no había porque preocuparse. Según volvía sola a casa, notaba cada vez más intensa esa pérdida que había sufrido mi corazón, notaba que no todo iba a ser tan fácil como pensaba, notaba una gran tristeza y soledad.
Otra vez sola en Madrid, otra vez yo con mi soledad. Por unos días sentí mi vida completamente llena y todo gracias a UNA sola persona. Gracias Pablo!!
...SIEMPRE hay un PERO
al final de cada frase...
al final de cada frase...







