Nosotros
mientras fuimos a la habitación a cambiarnos. Pablo se empezó a desvestir delante mía, mientras tanto yo estaba con la ropa en mis manos paralizada, no estaba acostumbrada a tanta naturalidad. No sabía si salir al baño o cambiarme ahí mismo. Fue entonces cuando Pablo se dio la vuelta ya vestido y me vio ahí parada como un "pasmarote". En ese momento empezamos un juego de palabras con el que terminaron jugando nuestros labios. Pablo me fue arrinconando contra la esquina de la habitación y descaradamente me robo un beso, un beso cálido y travieso. Le agarre contra mi y volví a sentir sus labios en los mios y ese fuego que él tenía dentro que me iba QUEMANDO más y más.El JUEGO continuo durante toda la noche, ardíamos por dentro y aprovechábamos cada punto muerto para disfrutar el uno del otro. Nuestro alrededor fue testigo de sus manos juguetonas y su lengua lasciva, las baldosas de aquel baño sintieron el roce de nuestros cuerpos y los asientos de ese coche vieron empañarse las ventanillas con nuestro calor.
En esos momentos sentía un deseo incontrolable, una tentación desbordante, un calor que hacía que todo mi cuerpo se prestara a sus deseos y solo él fuera su dueño. Y así fue, él hizo a su antojo todo tipo de caricias que mi piel detectaba y sentía muy placenteras mientras se iba adueñando poco a poco de todo mi cuerpo. Iba imponiendo su roce dentro de mi ser, su respiración alterada en mi cuello y sus manos deseosas en mis caderas. Ese roce, esa respiración y esas manos aumentaron su impaciencia hasta el punto cumbre de ese Juego, dejando que mi gusto sintiera sus cenizas.
...El JUEGO acaba de EMPEZARy las LLAMAS seguirán quemando nuestros CUERPOS...







